Carta a un provinciano
Le debo agradecer la amistad que compartió conmigo por todos esos años, que de no conocernos frente a frente llegamos a ser tan cercanos.
Tantas noches que me hizo compañia en donde reimos juntos, charlamos, y la hora pasaba sin darnos cuenta.
Agradecer sus palabras de apoyo, sus consejos, de verdad crei que nuestra amistad seria eterna, mas la amistad entre usted y yo dejó de serlo cuando usted quiso más que amistad. En ese momento hizo que todo cambiara.
Jamás crei que usted podría llegar a traicionarme tanto, yo que nunca le mentí. Traicionó nuestra amistad y con eso me convenció de que en realidad usted no era mi amigo, era sólo alguien más, buscando algo más. Prefirió tratar de herirme para que mi dolor me llevara hasta usted, mas no contó que aquella daga que usted usaba para herirme era la misma que me protegía.
No contó con que el pasado era sólo una historia que ya me habian contado.
Usted fue quien quiso quedarse a tomar el té con quien buscaba hacerme daño. Y es por esa misma compañía suya la que hoy me obliga a nunca más volver a creer en usted.
Extraño a aquel amigo con el que compartí tantas tertulias, mas no puedo confiar en una amistad que, ante mis ojos, para usted nunca fue amistad.
Me despido, esperando que en su vida haya encontrado lo que buscaba, y que los ojos de quien hoy lo leen sean los ojos de quien usted quiera ser leido.


TOTALMENTE CIERTO, QUE DURO PERO VERDAD
UN PUÑAL CLAVADO EN EL CORAZON, NO SE SI ES MEJOR QUE SIGA CLAVADO, A LO MEJOR HACE MÀS DAÑO EL SACARLO.
SI ME GUSTO, PERO ME LASTIMA, ME DUELE PORQUE ES LA VERDAD.
ME GUSTO PORQUE ES CIERTO, ME GUSTO PORQUE DICE LO QUE HOY SUFRO, SUFRO CON ESE DOLOR DE LA DAGA